Riesgo de recesión en EE.UU.
El pasado mes de junio se cumplieron dos años desde que fue decretado el fin de la Gran Recesión en Estados Unidos y muchos analistas aseguran que es posible que el país experimente una nuevamente, acrecentando los temores de una recaída en la actividad económica global.
En efecto, con la calificación de AA+ que recientemente Standard & Poors (S&P) otorgó a la deuda del gobierno estadounidense, la economía entró en una nueva etapa de turbulencia que, aunada a los problemas en Europa, afecta peligrosamente al mundo entero, y en especial a las naciones que tienen mayores vínculos con dicha economía.
La decisión de S&P no sólo se basó en el hecho de que la razón deuda/ PIB rebasó por primera vez 100%, sino a la dificultad para llegar a un acuerdo político que no pusiera en peligro el incumplimiento de sus compromisos financieros.
Para los analistas más prominentes, la presente crisis de confianza es mucho más que eso, interpretando que lo que se está jugando en estos momentos es el futuro del dólar y de Estados Unidos como líder mundial en la economía, las finanzas y la política. Es más, existen aquellos que estiman que los Estados Unidos han exagerado su papel de país líder y guardián con gastos exorbitantes en el terreno militar y político que lo han puesto contra la pared en materia financiera.
Para los especialistas, una eventual nueva caída de la economía estadounidense sería más demoledora que la ocurrida en diciembre de 2007, pues ya no afectaría a una nación en plena bonanza económica, sino a un país muy debilitado, con altos niveles de desempleo.
La gran diferencia está en que a finales de 2007, el Congreso tenía capacidades financieras y políticas para poner en práctica planes de estímulo fiscal.
Las difíciles negociaciones que se vivieron en Washington para lograr el aumento del llamado techo de la deuda causaron una mala impresión, al punto que al argumentar las razones por las que rebajó la calificación de la deuda estadounidense, la agencia Standard & Poor's aseguró que los procesos políticos se están volviendo "menos estables, menos efectivos y menos predecibles de lo que anteriormente creíamos que eran".
En concordancia con un panorama incierto donde prevalecen las expectativas negativas, cinco de los nueve economistas del panel académico encargado de establecer el periodo de duración de las recesiones en Estados Unidos, declararon que esa economía “realmente se balancea al borde del abismo”.
La tendencia a la baja en el crecimiento de Estados Unidos, refleja “el efecto W” que se temía y más recientemente, ciertos elementos de riesgo se han acrecentado. Ante tal combinación, el panel académico concluyó que existe una alta probabilidad de que Estados Unidos vuelva a caer en recesión.
El impacto sobre Centroamérica
La situación por la que atraviesa la economía mundial y en particular los Estados Unidos, resulta preocupante para los países centroamericanos, dado que su desempeño está muy ligado a la economía norteamericana, por lo que una recesión en la misma inevitablemente tendría consecuencias sobre la región.
En opinión de académicos las probabilidades de contagio son muy altas, pues además de ser la principal economía del mundo, Estados Unidos es el principal socio comercial del istmo, así como la principal fuente de inversión extranjera directa, de remesas y turismo.
De acuerdo con la Secretaría de Integración Económica de Centroamérica (SIECA), los países centroamericanos destinan en promedio más del 30% de sus exportaciones hacia EE.UU. Por su parte, el último informe de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), refiere que el país norteamericano contribuye con aproximadamente el 40% de la inversión hacia Centroamérica.
Por el lado de las remesas, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) indica que en la mayoría de los casos los flujos de remesas desde EE.UU. dominan más del 90% del total de envíos.
Según el BCIE, las remesas representan el 23.5% del PIB en Honduras, el 18.1% del PIB en El Salvador, el 11% del PIB en Nicaragua y el 9.6% del PIB en Guatemala. Los valores solamente son bajos para Costa Rica (2% del PIB).
Durante la más reciente crisis del 2009, la pérdida de dinamismo de la economía más poderosa del mundo afectó el crecimiento del PIB de las economías centroamericanas, que con excepción de Guatemala, terminaron en negativo.
Sobre la base anterior, economistas nacionales e internacionales coinciden en que Centroamérica y México serían los más afectados si hubiesen problemas en Estados Unidos.




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