El turismo como motor de desarrollo regional
De acuerdo con las cifras de la Secretaría de Integración Turística Centroamericana (Sitca), el año pasado Centroamérica recibió la visita de 7.6 millones de turistas que aportaron más de US$ 7,206 millones a la economía regional.
Aunque los efectos de la crisis económica se dejaron sentir en el sector, es indudable que el turismo continuó siendo uno de los principales motores del desarrollo regional. Al respecto, si bien es cierto, los números de la Organización Mundial de Turismo (OMT) han venido mostrando que los mercados maduros constituyen los primeros destinos mundiales, de tales números también se desprende que el crecimiento más rápido se presenta en los nuevos mercados, como es el caso de Centroamérica, donde se han alcanzado tasas del 8% anual desde el 2005.
A sabiendas de las oportunidades de empleo, inversión, divisas y muchos otros beneficios derivados de una industria que mueve miles de millones al año, los países del área centroamericana han sabido ver más allá de su propio atractivo turístico, y encontrar en el mismo, la complementariedad que como región, les permite sacar el mejor provecho.
En ese marco, desde hace ya varios años, Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, se han dado a la tarea de promocionar su oferta turística de manera conjunta, sabiendo preservar al mismo tiempo los atractivos que los hacen únicos a nivel individual. El primer paso fue la creación de la marca Centroamérica, amparada en el eslogan “Tan pequeña, tan grande”, que pronto encontró en la feria Central American Travel Market (CATM), un canal de promoción hecho a la medida.
Hoy, pasados tan solo 5 años desde que tuvo lugar la primera edición de la CATM en la ciudad de Guatemala, para luego rotar entre países y constituirse en el encuentro turístico anual de mayor importancia de la región, el evento regresa al país de la eterna primavera y engalana la ciudad de Antigua Guatemala, ciudad patrimonio de la humanidad que ha detenido el tiempo durante más de cuatro siglos.
Así pues, desde hoy, hasta el próximo miércoles 20, Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá presentan la mejor oferta turística de la región centroamericana, para convertirse en el centro de atención de los Mayoristas, Tour Operadores y Medios Internacionales quienes forman parte de esta edición.
“Centroamérica: tan pequeña, tan grande” es la marca que representa a los siete países. En la misma se transmite en una frase el concepto de una región relativamente pequeña en superficie, pero con una vasta riqueza cultural, ecológica, antropológica e histórica.
Región multidestinos
Con 522,378.3 kilómetros cuadrados y más de 40 millones de habitantes, Centroamérica presenta al turista un concepto único multidestino, que incluye rutas por ciudades coloniales y volcanes, sitios del Patrimonio Mundial, reservas forestales y decenas de playas en las costas del Pacífico y del Caribe; opciones de ecoturismo, turismo de aventura, sol y playa, turismo rural y deportes como la pesca deportiva, surf y golf, todo matizado por un envidiable clima, la calidez de sus habitantes y un amplio abanico gastronómico.
Hablar de la milenaria cultura maya que habitó Centroamérica, resulta un tema obligado para conocer la historia del istmo, aunque tan extenso como recorrer cada uno de los sitios arqueológicos diseminados a lo largo de toda la región de Mesoamérica. En Guatemala, Tikal representó el principal centro religioso y político durante el máximo esplendor de la cultura maya. Asimismo, importantes resultan los sitios arqueológicos de Copán en Honduras, Joya de Cerén en El Salvador, el Guayabo en Costa Rica y otras ciudades beliceñas donde los mayas también plasmaron su huella.
Las playas de arena blanca en el Caribe y las oscuras del Pacífico, se perfilan como un eje de desarrollo y renombre a nivel internacional, convirtiéndose en destino favorito para los amantes del buceo, la pesca y la navegación.
El Blue Hole en Belice, Punta de Manabique en Guatemala, Costa del Sol en El Salvador, Roatán en Honduras, Montelimar en Nicaragua y Quepos en Costa Rica, son algunos de los atractivos acuáticos entre muchos por escoger.
Otra actividad que constituye un eje de desarrollo y siempre dentro de la sombrilla turística, es el ecoturismo (muy bien desarrollado en Costa Rica por cierto). Las zonas selváticas del Petén y las verapaces, son refugio de basta flora y fauna, característica que se extiende a lo largo de todo el territorio chapín, mejor conocido como el país de la eterna primavera.
Las junglas de Belice, los manglares de Honduras, El Salvador y Nicaragua, así como los parques nacionales de Costa Rica y Panamá, son impresionantes obras de la naturaleza y albergan innumerable cantidad de aves y vida selvática.
Panamá también presume junto a sus enormes rascacielos, uno de los principales logros de la ingeniería moderna a través de su canal interoceánico, así como Shopping de última generación.
El Parque Nacional Montecristo, es otro atractivo para el ecoturismo y constituye una reserva de bosque húmedo protegido por tres países: El Salvador, Honduras y Guatemala. Su atractivo principal es un bellísimo jardín de orquídeas conocido como el “jardín de los 100 años”.
En turismo de aventura, los ríos son los mejores aliados para practicar el canotaje; en tanto que en tierra firme, los volcanes y cerros, además de complementar el pintoresco paisaje natural, resultan ser los mejores amigos de los montañistas.
En cuanto a lagos, ni hablar. Nicaragua posee el lago de Managua, hogar de los únicos tiburones de agua dulce en el mundo. El lago de Atitlán en Guatemala, es reconocido como uno de los más bellos del mundo y el lago Coatepeque en El Salvador, es un tesoro poco explorado.
El paso de la conquista también dejó su huella en Centroamérica. Los pueblos coloniales enriquecen las páginas de la cultura centroamericana y se han convertido al igual que los sitios arqueológicos, en riquezas de la humanidad. Un paseo por las calles empedradas de la Antigua Guatemala, es un encuentro cercano con el pasado, el arte y la cultura. Calificativo que se hace extensivo a Granada y León en Nicaragua, a Suchitoto en el Salvador, y también al pasado precolombino y colonial de Panamá, resguardado en el casco antiguo de la ciudad.
El turismo de cruceros se convierte en un nuevo potencial para Centroamérica. Países como Belice, Honduras y Panamá ya están haciendo lo propio para incentivar esta actividad emergente, que también ofrece muchas oportunidades para todo el istmo. Justamente en esa línea, fue que el Congreso de la República de Guatemala, aprobó la semana pasada eliminar el impuesto de US$ 10.00 a los turistas que ingresan por ese medio.
No cabe duda pues, que dentro de la competencia lógica que implica la captación de turistas entre países centroamericanos, la cercanía entre los mismos, así como las similitudes y/o diferencias en su oferta turística, hagan que el turismo hacia un país de la región, también encierre una característica complementaria con sus vecinos.
Motor de desarrollo
De ser un sector que apenas unas décadas atrás casi no contribuía al PIB de los países, el turismo se ha convertido en uno de los motores del crecimiento para Centroamérica.
Cifras del boletín de “Estadísticas turísticas de Centroamérica 2009”, producido por el Sistema de la Integración Centroamericana (Sica), revelan que, de los siete países centroamericanos, Panamá destaca con los mayores ingresos, con US$ 2,269 millones, seguido por Costa Rica (US$ 1,977 millones), Guatemala (US$ 1,298) millones), Honduras (US$ 611 millones), El Salvador (US$ 527 millones), Nicaragua (US$ 345 millones) y Belice, con una cifra aproximada de US$ 225 millones.
El gasto promedio de un turista en Centroamérica fue de US$ 97.6 durante 2009, con 8.8 días de estadía promedio.
El país que recibió más turistas fue Costa Rica, con 1.9 millones de personas, seguido de Guatemala (1.4 millones), Panamá (1.2 millones), El Salvador (1 millón), Nicaragua (931 mil visitantes), Honduras (869 mil turistas) y Belice (232 mil personas).
Los principales motivos de los turistas que llegan a Centroamérica son: vacaciones, ocio y recreo (55.4%), visita a amigos y familiares (23.3%) y negocios (18.8%).
El turismo intrarregional concentra el 41.4% del total, seguido por los mercados norteamericanos (Estados Unidos, Canadá y México), con 37.6%; Europa, con 9.4%, y Sudamérica, 8.9%, mientras que el restante 2.7% se lo reparten Asia, el Caribe y el resto del mundo.
En relación con la contribución al PIB, un estudio del BCIE, a cargo del economista Pablo Rodas, revela que en términos relativos, el orden de participación directa e indirecta por país es el siguiente: Belice, donde el turismo representa cerca del 30% del PIB, seguido por Costa Rica, donde ya roza el 15%; Panamá, con cerca del 12%; Honduras, casi llegando al 10%, y por último, Guatemala y Nicaragua, con valores entre 6% y 7%. La contribución directa tiende a ser inferior a la indirecta al PIB, que en general tiende a representar entre el 55% al 70% del total.
La contribución al empleo también tiende a ser elevada y creciente. Se estima que en Costa Rica y Guatemala se generan cerca de 200,000 empleos gracias al turismo, mientras que en El Salvador, Honduras y Panamá la cifra de empleos fluctúa entre 120,000 y 160,000.
Los beneficios del turismo se extienden más allá de lo cuantitativo, también a lo cualitativo, destacándose su capacidad para descentralizar las inversiones, así como su capacidad para vencer barreras ideológicas o partidarias, pues todos los gobiernos reconocen en sus programas, su valioso aporte a la generación del PIB, de divisas y al empleo. Por eso, aún en medio de tantas dificultades internas y externas que alguna vez han afectado, o pudieran afectar su desempeño, dados sus atributos, el turismo siempre será un sector con mucho potencial para seguir fluyendo y aportando desarrollo a la región.
Aunque los efectos de la crisis económica se dejaron sentir en el sector, es indudable que el turismo continuó siendo uno de los principales motores del desarrollo regional. Al respecto, si bien es cierto, los números de la Organización Mundial de Turismo (OMT) han venido mostrando que los mercados maduros constituyen los primeros destinos mundiales, de tales números también se desprende que el crecimiento más rápido se presenta en los nuevos mercados, como es el caso de Centroamérica, donde se han alcanzado tasas del 8% anual desde el 2005.
A sabiendas de las oportunidades de empleo, inversión, divisas y muchos otros beneficios derivados de una industria que mueve miles de millones al año, los países del área centroamericana han sabido ver más allá de su propio atractivo turístico, y encontrar en el mismo, la complementariedad que como región, les permite sacar el mejor provecho.
En ese marco, desde hace ya varios años, Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, se han dado a la tarea de promocionar su oferta turística de manera conjunta, sabiendo preservar al mismo tiempo los atractivos que los hacen únicos a nivel individual. El primer paso fue la creación de la marca Centroamérica, amparada en el eslogan “Tan pequeña, tan grande”, que pronto encontró en la feria Central American Travel Market (CATM), un canal de promoción hecho a la medida.
Hoy, pasados tan solo 5 años desde que tuvo lugar la primera edición de la CATM en la ciudad de Guatemala, para luego rotar entre países y constituirse en el encuentro turístico anual de mayor importancia de la región, el evento regresa al país de la eterna primavera y engalana la ciudad de Antigua Guatemala, ciudad patrimonio de la humanidad que ha detenido el tiempo durante más de cuatro siglos.
Así pues, desde hoy, hasta el próximo miércoles 20, Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá presentan la mejor oferta turística de la región centroamericana, para convertirse en el centro de atención de los Mayoristas, Tour Operadores y Medios Internacionales quienes forman parte de esta edición.
“Centroamérica: tan pequeña, tan grande” es la marca que representa a los siete países. En la misma se transmite en una frase el concepto de una región relativamente pequeña en superficie, pero con una vasta riqueza cultural, ecológica, antropológica e histórica.
Región multidestinos
Con 522,378.3 kilómetros cuadrados y más de 40 millones de habitantes, Centroamérica presenta al turista un concepto único multidestino, que incluye rutas por ciudades coloniales y volcanes, sitios del Patrimonio Mundial, reservas forestales y decenas de playas en las costas del Pacífico y del Caribe; opciones de ecoturismo, turismo de aventura, sol y playa, turismo rural y deportes como la pesca deportiva, surf y golf, todo matizado por un envidiable clima, la calidez de sus habitantes y un amplio abanico gastronómico.
Hablar de la milenaria cultura maya que habitó Centroamérica, resulta un tema obligado para conocer la historia del istmo, aunque tan extenso como recorrer cada uno de los sitios arqueológicos diseminados a lo largo de toda la región de Mesoamérica. En Guatemala, Tikal representó el principal centro religioso y político durante el máximo esplendor de la cultura maya. Asimismo, importantes resultan los sitios arqueológicos de Copán en Honduras, Joya de Cerén en El Salvador, el Guayabo en Costa Rica y otras ciudades beliceñas donde los mayas también plasmaron su huella.
Las playas de arena blanca en el Caribe y las oscuras del Pacífico, se perfilan como un eje de desarrollo y renombre a nivel internacional, convirtiéndose en destino favorito para los amantes del buceo, la pesca y la navegación.
El Blue Hole en Belice, Punta de Manabique en Guatemala, Costa del Sol en El Salvador, Roatán en Honduras, Montelimar en Nicaragua y Quepos en Costa Rica, son algunos de los atractivos acuáticos entre muchos por escoger.
Otra actividad que constituye un eje de desarrollo y siempre dentro de la sombrilla turística, es el ecoturismo (muy bien desarrollado en Costa Rica por cierto). Las zonas selváticas del Petén y las verapaces, son refugio de basta flora y fauna, característica que se extiende a lo largo de todo el territorio chapín, mejor conocido como el país de la eterna primavera.
Las junglas de Belice, los manglares de Honduras, El Salvador y Nicaragua, así como los parques nacionales de Costa Rica y Panamá, son impresionantes obras de la naturaleza y albergan innumerable cantidad de aves y vida selvática.
Panamá también presume junto a sus enormes rascacielos, uno de los principales logros de la ingeniería moderna a través de su canal interoceánico, así como Shopping de última generación.
El Parque Nacional Montecristo, es otro atractivo para el ecoturismo y constituye una reserva de bosque húmedo protegido por tres países: El Salvador, Honduras y Guatemala. Su atractivo principal es un bellísimo jardín de orquídeas conocido como el “jardín de los 100 años”.
En turismo de aventura, los ríos son los mejores aliados para practicar el canotaje; en tanto que en tierra firme, los volcanes y cerros, además de complementar el pintoresco paisaje natural, resultan ser los mejores amigos de los montañistas.
En cuanto a lagos, ni hablar. Nicaragua posee el lago de Managua, hogar de los únicos tiburones de agua dulce en el mundo. El lago de Atitlán en Guatemala, es reconocido como uno de los más bellos del mundo y el lago Coatepeque en El Salvador, es un tesoro poco explorado.
El paso de la conquista también dejó su huella en Centroamérica. Los pueblos coloniales enriquecen las páginas de la cultura centroamericana y se han convertido al igual que los sitios arqueológicos, en riquezas de la humanidad. Un paseo por las calles empedradas de la Antigua Guatemala, es un encuentro cercano con el pasado, el arte y la cultura. Calificativo que se hace extensivo a Granada y León en Nicaragua, a Suchitoto en el Salvador, y también al pasado precolombino y colonial de Panamá, resguardado en el casco antiguo de la ciudad.
El turismo de cruceros se convierte en un nuevo potencial para Centroamérica. Países como Belice, Honduras y Panamá ya están haciendo lo propio para incentivar esta actividad emergente, que también ofrece muchas oportunidades para todo el istmo. Justamente en esa línea, fue que el Congreso de la República de Guatemala, aprobó la semana pasada eliminar el impuesto de US$ 10.00 a los turistas que ingresan por ese medio.
No cabe duda pues, que dentro de la competencia lógica que implica la captación de turistas entre países centroamericanos, la cercanía entre los mismos, así como las similitudes y/o diferencias en su oferta turística, hagan que el turismo hacia un país de la región, también encierre una característica complementaria con sus vecinos.
Motor de desarrollo
De ser un sector que apenas unas décadas atrás casi no contribuía al PIB de los países, el turismo se ha convertido en uno de los motores del crecimiento para Centroamérica.
Cifras del boletín de “Estadísticas turísticas de Centroamérica 2009”, producido por el Sistema de la Integración Centroamericana (Sica), revelan que, de los siete países centroamericanos, Panamá destaca con los mayores ingresos, con US$ 2,269 millones, seguido por Costa Rica (US$ 1,977 millones), Guatemala (US$ 1,298) millones), Honduras (US$ 611 millones), El Salvador (US$ 527 millones), Nicaragua (US$ 345 millones) y Belice, con una cifra aproximada de US$ 225 millones.
El gasto promedio de un turista en Centroamérica fue de US$ 97.6 durante 2009, con 8.8 días de estadía promedio.
El país que recibió más turistas fue Costa Rica, con 1.9 millones de personas, seguido de Guatemala (1.4 millones), Panamá (1.2 millones), El Salvador (1 millón), Nicaragua (931 mil visitantes), Honduras (869 mil turistas) y Belice (232 mil personas).
Los principales motivos de los turistas que llegan a Centroamérica son: vacaciones, ocio y recreo (55.4%), visita a amigos y familiares (23.3%) y negocios (18.8%).
El turismo intrarregional concentra el 41.4% del total, seguido por los mercados norteamericanos (Estados Unidos, Canadá y México), con 37.6%; Europa, con 9.4%, y Sudamérica, 8.9%, mientras que el restante 2.7% se lo reparten Asia, el Caribe y el resto del mundo.
En relación con la contribución al PIB, un estudio del BCIE, a cargo del economista Pablo Rodas, revela que en términos relativos, el orden de participación directa e indirecta por país es el siguiente: Belice, donde el turismo representa cerca del 30% del PIB, seguido por Costa Rica, donde ya roza el 15%; Panamá, con cerca del 12%; Honduras, casi llegando al 10%, y por último, Guatemala y Nicaragua, con valores entre 6% y 7%. La contribución directa tiende a ser inferior a la indirecta al PIB, que en general tiende a representar entre el 55% al 70% del total.
La contribución al empleo también tiende a ser elevada y creciente. Se estima que en Costa Rica y Guatemala se generan cerca de 200,000 empleos gracias al turismo, mientras que en El Salvador, Honduras y Panamá la cifra de empleos fluctúa entre 120,000 y 160,000.
Los beneficios del turismo se extienden más allá de lo cuantitativo, también a lo cualitativo, destacándose su capacidad para descentralizar las inversiones, así como su capacidad para vencer barreras ideológicas o partidarias, pues todos los gobiernos reconocen en sus programas, su valioso aporte a la generación del PIB, de divisas y al empleo. Por eso, aún en medio de tantas dificultades internas y externas que alguna vez han afectado, o pudieran afectar su desempeño, dados sus atributos, el turismo siempre será un sector con mucho potencial para seguir fluyendo y aportando desarrollo a la región.




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