23 octubre 2009

Indice de Desarrollo Humano 2009

El desarrollo humano sitúa a las personas en el centro del desarrollo. Se trata, en este sentido, de que las personas desarrollen su potencial, aumenten sus posibilidades y disfruten de la libertad para vivir la vida que valoran.
Desde 1990, los Informes sobre Desarrollo Humano anuales han analizado los desafíos que plantean la pobreza, las cuestiones de género, la democracia, los derechos humanos, la libertad cultural, la globalización, la escasez de agua y el cambio climático.
En esta oportunidad, bajo el título de “Superando barreras: movilidad y desarrollo humanos” el Informe sobre Desarrollo Humano 2009 (HDR09), está dedicado al tema de la migración, tanto interna como externa.
El punto de partida es la extraordinaria desigualdad en la distribución mundial de las capacidades y el hecho de que esto constituye el factor principal que impulsa el movimiento de las personas.
Para muchos habitantes del mundo, abandonar su lugar de origen puede ser la mejor salida, y en ocasiones la única, de mejorar su vida.
Permitir la migración, tanto entre países como en su interior, tiene el potencial de aumentar la libertad de las personas y mejorar la vida de millones de habitantes en el mundo entero, según el Informe.
Vivimos en un mundo extremadamente móvil, donde la migración no es sólo inevitable, sino también una dimensión importantísima del desarrollo humano. Casi mil millones de personas (o una de cada siete) son migrantes. El informe Superando barreras: movilidad y desarrollo humanos, demuestra que la migración puede mejorar el desarrollo humano de quienes se desplazan, de las comunidades de destino y de los que permanecen en su lugar de origen.
“La migración puede ser una fuerza positiva que contribuya considerablemente al desarrollo humano”, señala Helen Clark, administradora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Ciertamente, la migración puede aumentar el ingreso y las perspectivas de educación y salud de una persona. Pero más importante aún, ser capaz de decidir dónde vivir es un elemento clave de la libertad humana, se sostiene en el extenso estudio, donde también se argumenta que la reducción de las barreras y otros obstáculos al movimiento de las personas y el mejoramiento de las políticas respecto de quienes se trasladan pueden traducirse en grandes avances en materia de desarrollo humano.
El documento elaborado por el PNUD, pone en tela de juicio diversos estereotipos relacionados con los migrantes, y busca ampliar y equilibrar las percepciones sobre dicho fenómeno con el fin de reflejar una realidad bastante más compleja y altamente variable.
En las páginas del mismo, se descubre que la mayoría de los migrantes no atraviesa fronteras nacionales, sino más bien se desplaza dentro de su propio país: 740 millones de personas son migrantes internos y casi cuadruplican la cifra de los migrantes internacionales. Entre los migrantes internacionales, menos del 30% se traslada de un país en desarrollo a otro desarrollado. Por ejemplo, sólo el 3% de los africanos vive en un lugar distinto a su país de origen.
Contrariamente a las opiniones imperantes, los migrantes suelen aumentar el producto económico y dan más de lo que reciben. Algunas investigaciones exhaustivas demuestran que la inmigración por lo general aumenta el empleo en las comunidades de destino, no desplaza a los trabajadores locales del mercado laboral y mejora las tasas de inversión en nuevas empresas e iniciativas. El impacto global de los migrantes en las finanzas públicas, tanto nacionales como locales, es bastante reducido, y por otra parte existen numerosas pruebas de los beneficios de la migración en otros ámbitos, como la diversidad social y la capacidad de innovación.
Las investigaciones demostraron que, en promedio, los migrantes de los países más pobres experimentaron aumentos de hasta 15 veces en materia de ingresos, la duplicación de sus tasas de matrícula y la reducción de la mortalidad infantil en hasta 16 veces luego de trasladarse a un país desarrollado.
Superando barreras propone un paquete esencial de reformas de seis “pilares” que demandan:
• Abrir los canales de entrada disponibles para más trabajadores, especialmente aquellos con menos calificados;
• Garantizar derechos humanos básicos para los migrantes, desde servicios básicos como educación y salud hasta el derecho a voto;
• Reducir los costos de transacción de la migración;
• Encontrar soluciones conjuntas que beneficien tanto a las comunidades de destino como a los migrantes;
• Facilitar la migración interna;
• Incorporar la migración a las estrategias de desarrollo de los países de origen.


Indice de Desarrollo Humano
Paralelo al Informe de Desarrollo Humano, el PNUD presente el Indice de Desarrollo Humano, el mismo es una medida sinóptica del desarrollo humano alcanzado por un país determinado y mide los avances promedio en tres dimensiones básicas:
• Una vida larga y saludable, medida por la esperanza de vida al nacer;
• Conocimiento, medido por la tasa de alfabetización de adultos y la tasa bruta combinada de matriculación en enseñanza primaria, secundaria y terciaria; y
• Nivel de vida digno, medido por el producto interno bruto (PIB) per cápita en términos de laparidad del poder adquisitivo (PPA) en dólares estadounidenses.
Estas tres dimensiones se normalizan a valores entre 0 y 1 y se calcula su promedio simple para determinar el valor de IDH total en el orden de 0 a 1. Luego se ordena a los países sobre la base de este valor, donde el primer lugar representa el valor de Índice de Desarrollo Humano más alto.
El IDH del informe recientemente presentado, se basa en datos del año 2007 y se calculó para 182 países y territorios, la mayor cobertura de toda la historia. En el documento, se agrupa a los países en cuatro categorías de desarrollo: países con desarrollo muy alto, alto, medio y bajo.
Noruega encabeza la lista, seguido en segundo lugar por Australia y en tercer lugar por Islandia, ocupando las mismas posiciones que el año pasado según la información más reciente disponible.
En el otro extremo del índice, Níger, Afganistán y Sierra Leona, respectivamente, ocupan los últimos tres lugares y tampoco cambiaron su posición entre 2006 y 2007
A nivel centroamericano, el Informe sitúa a Costa Rica en el puesto 54, entre las naciones con desarrollo humano alto. Los otros centroamericanos figuran entre los países de desarrollo humano medio: El Salvador es 106, Honduras 112, Guatemala 122 y Nicaragua 124.
Al evaluar los indicadores de los países del istmo en las tres grandes variables que sustentan el índice: esperanza de vida al nacer, educación (tasa de alfabetización y tasa bruta combinada de matrícula escolar) y nivel digno de vida (PIB per cápita, ajustado por paridad de poder adquisitivo), se desprenden los siguientes resultados:
Costa Rica tiene la esperanza de vida más alta en América Central (78.7 años), seguida de Nicaragua (72.7), Honduras (72), El Salvador (71.3) y Guatemala (70.1).
Costa Rica también posee el PIB per cápita más alto del istmo, 10,842 dólares anuales, seguido por El Salvador (5,804), Guatemala (4,562), Honduras (3,796) y Nicaragua (2,570).
La mayor tasa de alfabetización también la ostenta Costa Rica (95.9%), seguida de Honduras (83.6%), El Salvador (82%), Nicaragua (78%) y Guatemala (73.2%).
La tasa de matrícula escolar combinada (primaria, secundaria y terciaria) la encabeza Honduras (74.8%), seguido por El Salvador (74%), Costa Rica (73%), Nicaragua (72.1%) y Guatemala (70.5%).
Aunque es evidente que Costa Rica ha logrado un aumento año en año en el valor de su índice, también es notorio que hay otros países de la región que están creciendo más. En efecto, en el Informe de Desarrollo Humano del 2007, el PNUD hace un ejercicio muy interesante al revisar las tendencias del IDH de cada uno de los países por quinquenio a partir de 1980. En ese año, Guatemala era el país con el menor IDH entre los seis países centroamericanos y Costa Rica mostraba el IDH más alto. Veintisiete años después, quizá las posiciones no han cambiado mucho (exceptuando que Guatemala superó a Nicaragua), pero el valor del IDH mejoró en todos los países, haciendo que la brecha entre estos y Costa Rica, sea menor.
Como resultado de tal evidencia, el informe de IDH destaca el caso de Guatemala, exhibiendo que dicho país ha mejorado el valor de su IDH de 0. 531 en 1980 a 0.704 en 2007, gracias a una mejora paulatina de sus principales indicadores.
Al comparar el nivel de desarrollo humano de Guatemala con otros países del mundo, el Informe 2009 indica que el país ha mejorado una posición: pasó de la ubicación 123 (con datos de 2006) a la posición 122 (con datos 2007).
Los indicadores que más han mejorado en Guatemala son la expectativa de vida al nacer, la tasa de alfabetización y la tasa de matriculación combinada (primaria, secundaria, universidad) y, en menor medida, el aumento del PIB per cápita, como se puede apreciar en la tabla adjunta:
Según el Representante Residente del PNUD, René Mauricio Valdés, los indicadores de desarrollo humano muestran una leve pero sostenida mejora a lo largo de los pasados 27 años debido a los esfuerzos que se han hecho en la inversión social. “Es seguro que la apertura democrática de 1985, la firma de los Acuerdos de Paz en 1996 y los esfuerzos sociales que se hicieron en los años 90 explican la mejora, pero también es cierto que esta mejora es insuficiente y que el país debe redoblar sus esfuerzos públicos y privados para
reducir sustancialmente la pobreza que agobia a la mayoría de la población”, indicó Valdés.
La evolución de los sub-índices muestran claramente que en salud y educación es donde más se ha avanzado, de acuerdo a los Informes mundiales de desarrollo que se publican desde 1990.