09 noviembre 2007

Los barriletes gigantes de Sumpango Sacatepéquez

Como siempre lo he dicho, Guatemala es un país que a lo largo y ancho de su territorio exhibe una extraordinaria riqueza cultural. Ejemplos abundan y entre estos, merecido es citar el municipio de Sumpango Sacatepéquez que además de otras tradiciones, destaca cada uno de noviembre por sus famosos barriletes gigantes.
El escenario para la exposición y vuelo de estos cometas en cuya elaboración se ocupan hasta 35 personas que trabajan 6 horas diarias durante 45 días aproximadamente, es el campo de fútbol de la localidad, contiguo al cementerio.
En dicho lugar, desde horas del la tarde del 31 de octubre, cientos de jóvenes se dan cita en medio de materiales como la caña de bambú, lazo y
alambre para comenzar a elaborar la armazón que en forma poligonal dará soporte al diseño final elaborado sobre la base de papel de china.
La música de la disco y el montaje de los negocios que se preparan para vender platillos típicos, acompañan la labor de estos artesanos que verán recompensado su esfuerzo en horas de la mañana siguiente. A esta actividad se le denomina “Lunada del Barrilete”.
Ya el primero de noviembre, con algunos ajustes de última hora sobre la armazón y ante la expectación de extranjeros y nacionales que se cuentan en
miles, jóvenes pertenecientes a distintas agrupaciones (entre 25 y 30) montan el papel de china y van poniendo de pie los barriletes gigantes que alcanzan alturas hasta de 15 metros y sobrepasan el valor de los Q 40,000.00. Paralelamente los asistentes estallan en aplausos y sacan la cámara; todos quieren un recuerdo, como todos quieren también probar las delicias de la gastronomía guatemalteca que se venden en el lugar.
Naturalmente, los barriletes de estas dimensiones son
únicamente para exposición, pero atendiendo que el origen de los mismos va más allá de ser una figura decorativa, también se elaboran barriletes de menor tamaño que alzan el vuelo (bueno, no tan pequeños; miden hasta tres metros).
Sobre esta tradición y los motivos que la impulsaron, el Comité Permanente de Barriletes Gigantes de Sumpango, expone que hace muchos años el cementerio local era invadido cada uno de
noviembre por espíritus malignos que irrumpían el descanso de las buenas ánimas, por lo que estas vagaban molestas por las calles y casas, perturbando la tranquilidad de los vecinos.
Dicha situación llevó a consultar a los brujos, quienes coincidieron que la solución era provocar que el viento chocara con pedazos de papel, cuyo sonido alejaría a los espíritus malignos.
La creatividad de los sumpangueros no se hizo esperar y el afán por alejar a los malos espíritus, los llevó a elevar más que pedazos de papel en el cielo, por lo que hoy día, al igual que los Barriletes Gigantes de Santiago Sacatepéquez, los guatemaltecos
también presumimos al mundo los Barriletes Gigantes de Sumpango Sacatepéquez.