Érase una vez, el lago más bello del mundo
Ve pues, quién iba a imaginar que ese podría ser el título de un libro basado en la historia del lago de Atitlán si no se hace algo al respecto urgentemente. Sí estimado lector, ese lago por el que usted y yo nos hemos sentido tan orgullosos por considerarlo el más bello a nivel mundial, y por el que tan solo unos meses atrás votamos para favorecerlo como una de las siete maravillas del mundo, afronta una contaminación de dimensiones catastróficasAhora si que la naturaleza nos ha cobrado la factura por el descuido que ha prevalecido en el tema ambiental, y se está sintiendo por donde más nos duele, a través de un símbolo de identidad nacional al que el turismo ha empezado a darle la espalda.
Aunque la voz de alerta se ha dado a nivel nacional en todas las instancias, la experiencia de lo sucedido con el lago de Amatitlán y en su momento con el lago de Izabal, pone mucho en qué pensar si estaremos a tiempo de atender esta emergencia nacional, pero sobre todo, si seremos capaces de aquí en adelante, de trabajar para que esto no vuelva a suceder, no solo con el lago, sino con muchos otros recursos naturales que afrontan el mismo peligro.




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